POZO DE LOS DESEOS


 POZO DE LOS DESEOS


Durante el recorrido, había un lugar que acaparaba la atención de todos. Era el Pozo de los Deseos. Los niños acompañados de sus tutoras depositaban uno por uno su carta, la cual depositaban dentro del hoyo con el fin de llevar el ritmo de la tradición de los más viejos. Aparte de ellos, se acercaban familias enteras y peatones ocasionales a lugar donde – según cuenta la historia – se elevaban al cielo las esperanzas para ser escuchadas por Dios.

La Congregación de Dominicos, vigilantes perpetuos del santuario religioso, nos recibieron con los brazos abiertos. La hermana Rosa Esperanza nos contó que “Santa Rosa era una mujer de mucha mortificación” y que para hacer penitencia “ella se colocó un cinturón – una cadena – y la llave del candando la botó al pozo”. A reglón seguido, dijo que “cuando su confesor y sus familiares descubrieron que la cadena ya se había incrustado en su piel, su confidente le ordenó sacárselo, pero ella le dijo lo sucedido y se fue a llorar al pozo. Fue ahí donde el Señor le otorgó la gracia y milagrosamente la cadena se abrió. Por eso la gente viene a invocar al Pozo de los Deseos”.

 El Pozo de los Deseos de Santa Rosa de Lima

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